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Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026: Costa Rica cierra Santo Domingo con su mejor cosecha de oros en 33 años
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 ya son historia y Costa Rica puede mirar hacia atrás con una mezcla de orgullo y autocrítica. La cita regional, disputada en Santo Domingo, República Dominicana, del 24 de julio al 8 de agosto, reunió a miles de atletas de todo el istmo y el Caribe, y la delegación tica —integrada por 269 competidores en 28 disciplinas— regresó a casa con 26 medallas: cinco de oro, seis de plata y quince de bronce. La cifra de oros iguala la mejor marca costarricense en tres décadas, un dato que por sí solo justifica un repaso detallado de lo que dejaron estos Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 para el deporte nacional.
Este artículo recopila, con datos confirmados por medios costarricenses y la organización del evento, cómo se preparó la delegación, qué disciplinas destacaron, quiénes fueron los protagonistas del oro tico y cómo se compara este resultado con ediciones anteriores de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
¿Qué fueron los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026?
Los Juegos Centroamericanos y del Caribe son la competencia multideportiva regional más antigua e importante para los países de la región, celebrada cada cuatro años bajo el auspicio de ORDECABE (Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe) y con el respaldo del Comité Olímpico Internacional. La edición de 2026, la número XXV, tuvo como sede a Santo Domingo, capital de República Dominicana, del 24 de julio al 8 de agosto, con instalaciones repartidas entre esa ciudad y otros puntos del país anfitrión. Participaron 37 países y territorios de Centroamérica, el Caribe y algunas naciones sudamericanas afiliadas, compitiendo en decenas de disciplinas olímpicas y no olímpicas.
Para Costa Rica, los Juegos Centroamericanos y del Caribe funcionan tradicionalmente como termómetro del estado del deporte nacional entre ciclos olímpicos, además de ser una vitrina para que atletas jóvenes ganen experiencia internacional de alto nivel antes de citas como los Juegos Panamericanos o los Juegos Olímpicos.
- Sede: Santo Domingo, República Dominicana
- Fechas: 24 de julio al 8 de agosto de 2026
- Delegación costarricense: 269 atletas en 28 disciplinas
- Abanderados: Cheryl Briden (rugby seven) y Jeison Rojas (aguas abiertas)
- Medallero final de Costa Rica: 26 medallas (5 oro, 6 plata, 15 bronce)
- Posición general: 11.° lugar entre 37 países; 4.° entre naciones centroamericanas
La delegación tica: 269 atletas en 28 disciplinas
Semanas antes del inicio de la competencia, el Comité Olímpico Nacional (CON) confirmó que Costa Rica llevaría a 269 atletas a los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026, distribuidos en 28 disciplinas deportivas, desde deportes acuáticos y atletismo hasta disciplinas de combate, deportes de raqueta y modalidades de conjunto como el rugby seven. La organización de la delegación se hizo por bloques competitivos para facilitar la logística durante las dos semanas de Juegos, según explicaron las autoridades deportivas.
El abanderazgo recayó en dos figuras que representan bien la diversidad de la delegación: Cheryl Briden, jugadora de rugby seven, y Jeison Rojas, especialista en natación de aguas abiertas. La selección de ambos atletas como portaestandartes buscó simbolizar tanto el trabajo de equipo como la resistencia individual que caracterizan al deporte costarricense de cara a este tipo de justas multitudinarias.
Desde la Federación y el CON se insistió en que cada cupo obtenido respondió a procesos de clasificación exigentes, priorizando el rendimiento competitivo y las opciones reales de pelear podio, más que simplemente completar cuotas por disciplina. Ese criterio de selección más estricto terminaría reflejándose, semanas después, en el balance final de medallas.
El medallero final: 26 medallas para Costa Rica
Al cierre de la justa, el balance costarricense quedó en 26 medallas: 5 de oro, 6 de plata y 15 de bronce, un resultado que ubicó al país en el puesto 11 del medallero general entre las 37 delegaciones participantes, y en la cuarta posición entre los países centroamericanos, por detrás de las potencias regionales tradicionales.
El dato que más celebró la prensa deportiva nacional fue el de los oros: cinco medallas doradas representan la mejor cosecha costarricense en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe desde los Juegos de Ponce 1993, en Puerto Rico, hace 33 años. El techo histórico absoluto del país en esta competencia sigue siendo la actuación de Santiago de los Caballeros 1986, con once oros, buena parte de ellos gracias al dominio de la nadadora Sylvia Poll en aquella época. Aun así, igualar la marca de tres décadas atrás fue interpretado como un salto cualitativo, más allá del número total de preseas.
Por disciplinas, el racquetball fue el gran motor de la delegación tica, con siete medallas (un oro, una plata y cinco bronces), consolidándose como uno de los deportes más rentables para Costa Rica en el ámbito centroamericano. El taekwondo, por su parte, fue la única disciplina que aportó dos medallas de oro, mientras que natación, surf, atletismo, ciclismo, gimnasia artística, gimnasia rítmica, equitación, karate y las pruebas de aguas abiertas también sumaron podios para el país.
Los cinco oros ticos, uno por uno
Cada medalla dorada de Costa Rica en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 tuvo su propia historia. Este fue el quinteto que hizo sonar el himno nacional en Santo Domingo:
- Jaycee Bassett, oro en taekwondo, división -46 kg.
- Neshy Lindo, oro en taekwondo, división -57 kg, completando la dupla dorada de esta disciplina.
- Rachel Agüero, oro en surf, modalidad shortboard femenino; a sus 20 años se convirtió en la primera mujer costarricense en ganar un oro de surf en unos Juegos regionales.
- Alondra Ortiz, oro en natación, prueba de 200 metros mariposa.
- Larissa Faeth y Andrés Acuña, oro en racquetball, dobles mixtos; Faeth, de apenas 16 años, se perfiló como una de las jóvenes revelaciones de la delegación.
El taekwondo, con sus dos oros de Bassett y Lindo, se erigió como la disciplina más consistente del equipo nacional en la parte alta del podio, mientras que el oro de Agüero en surf tuvo un valor simbólico adicional para un deporte que en Costa Rica cuenta con condiciones naturales privilegiadas, pero históricamente había cosechado menos títulos regionales de los esperados.
Otras actuaciones para recordar de Santo Domingo 2026
Más allá del quinteto dorado, hubo actuaciones individuales que quedarán en la memoria del deporte costarricense aunque no hayan significado el primer lugar del podio. La más comentada fue la del lanzador de jabalina Iván Sibaja, quien se colgó la medalla de plata con un lanzamiento de 82,15 metros, marca con la que se convirtió en el primer atleta centroamericano en superar la barrera de los 80 metros en esta prueba. El registro de Sibaja no solo le dio una medalla a Costa Rica, sino que representó un hito histórico para el atletismo de toda la región.
El racquetball, además del oro de Faeth y Acuña, aportó una plata y cinco bronces, confirmando su estatus como una de las disciplinas más sólidas del deporte tico a nivel centroamericano y del Caribe, con una base de atletas competitiva y consistente edición tras edición. La natación, el ciclismo, la gimnasia artística, la gimnasia rítmica, el atletismo, el karate, la equitación y las pruebas de aguas abiertas completaron el reparto de medallas costarricenses, evidenciando que, aunque el oro se concentró en pocas disciplinas, el bronce y la plata llegaron desde un abanico más amplio de deportes.
"Reducir Santo Domingo 2026 únicamente a esa diferencia [con la edición anterior] dejaría por fuera mucho de lo ocurrido", señaló el Comité Olímpico Nacional al hacer el balance de la participación costarricense, en referencia al contexto completo detrás de las 26 medallas conseguidas.
Cómo se compara con ediciones anteriores de los Juegos Centroamericanos y del Caribe
El resultado de Santo Domingo 2026 queda, en números absolutos, por debajo de las 33 medallas que Costa Rica logró en San Salvador 2023, la edición inmediatamente anterior de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Esa diferencia de siete preseas totales generó cierto debate en la prensa deportiva nacional sobre el rendimiento general de la delegación. Sin embargo, el propio Comité Olímpico Nacional pidió no quedarse únicamente con esa comparación numérica, subrayando que la calidad de las medallas —con más oros que en 2023— y varios resultados históricos, como el de Iván Sibaja en jabalina o el primer oro femenino de surf, representan avances que un simple conteo total no refleja del todo.
En perspectiva histórica, Costa Rica no lograba cinco medallas de oro en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe desde Ponce 1993, hace 33 años, lo que convierte a Santo Domingo 2026 en la mejor cosecha dorada del país en más de tres décadas, aunque todavía lejos del techo histórico de los once oros de Santiago de los Caballeros 1986. Esa comparación de largo plazo es la que más ha resonado entre analistas y aficionados, por encima del lugar 11 obtenido en la tabla general de posiciones.
¿Qué sigue para el deporte costarricense tras los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026?
Con el telón ya bajado en Santo Domingo, la atención del deporte nacional se traslada ahora a los ciclos de preparación hacia los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe y, sobre todo, hacia la clasificación a Juegos Panamericanos y Juegos Olímpicos. Nombres jóvenes como Larissa Faeth, de apenas 16 años, o Rachel Agüero, con apenas 20, aparecen ahora en el radar como apuestas de mediano plazo para el deporte costarricense, mientras que la consolidación del taekwondo y el racquetball como disciplinas generadoras de medallas plantea la pregunta de cómo sostener y ampliar ese nivel de inversión y apoyo federativo hacia otras áreas.
El balance de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 deja, en definitiva, una fotografía con matices: menos medallas totales que en la edición previa, pero más oros que en tres décadas, hitos históricos individuales como el de Iván Sibaja, y una nueva generación de atletas —varios de ellos adolescentes o veinteañeros— que promete dar de qué hablar en los próximos ciclos deportivos regionales e internacionales.
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